About the Institute Job Opportunities Giving to the Institute
Institute Directors Program and Center Directors Staff Faculty and Fellows ILS Advisory Council
Center for Latino Spirituality and Culture Center for Migration and Border Studies Center for Metropolitan Chicago Initiatives Center for the Study of Latino Religion Letras Latinas
Institute Research Research Projects Publications Latino Education Equity Index Research Exchange Database (LaRED) ILS Chicago Research
Midwest Latino Arts Documentation Latino Poetry Review Research Exchange Database (LaRED) Latino Education Equity Index Chicago Fact Finder Caras Vemos Vive Ligero
Institute Publications New Publications Horizons Latino Perspectives Book Series Chapbooks Websites Monographs LR@ND Research Reports Outreach Series Online Resource Materials Latino Poetry Review Publications Mailing List
Academics Curriculum Enter the Program Faculty and Fellows Inside ND Courses
Cultural Events Academic Events ILS Events Calendar Campus Calendar Kellogg Institute Events Kroc Institute Events
Students ILS Student Staff Job Opportunities Latino Leadership Internship Program Cross-Cultural Leadership Internship Program Summer Institute for Latino Public Policy Sueños sin Fronteras Scholarships Commencement Videos ND Students Links
Institute Outreach Creative/Art Education Health Community Religion Public Policy/Social Justice ILS in the News Editorials Outreach Archives
Library and Archives Using the Library and Archives Collections Oral Histories Midwest Latino Arts Documentation Latino Student Exhibit Researching Latino Visual Arts Links Contact Info

Los republicanos y la migración
By Allert Brown-Gort
Texto publicado originalmente en la revista contratiempo en

Algunos miembros del GOP parecen haberse decidido en el tema de la inmigración como solución a su problema principal para el otoño: cómo atraer a los votantes a las urnas cuando el partido está tremendamente desmoralizado. La guerra en Irak, los escándalos de corrupción de Abramoff y Cunningham, Katrina, las torturas, el caso Plame, los accidentes de caza, Dubai... la lista es interminable. A medida que leen los sondeos de opinión y se acercan las elecciones de noviembre, muchos candidatos republicanos buscan un tema que los distinga del Presidente y despierte algo de pasión en sus seguidores, algo que logre que el electorado olvide todos los problemas y acuda a las urnas. En resumen, están buscando un buen tema para abrir una brecha dentro de la oposición.

Pero, ¿es la política migratoria un tema para producir una cuña electoral, o una respuesta legítima de estadistas que se preocupan por nuestra seguridad y la integridad nacional? El consenso es que lo que el país necesita es una reforma comprehensiva, o sea, un programa que reforme las leyes y permita el control de las fronteras; que cambie las leyes de migración para que se ciñan más estrechamente a una economía globalizada y proporcionen el control operacional de las fronteras. Aun así, el pasado diciembre, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley HR-4437, a todas luces un proyecto draconiano centrado exclusivamente en medidas punitivas. Y por otro lado, cuando el Comité Judicial del Senado anunció el 17 de marzo que asumiría una posición intermedia que fortalezca el control de la frontera y al mismo tiempo ponga en práctica mecanismos que permitan la regularización de algunos de los millones de indocumentados que ya están en el país, como también que creara un programa de trabajadores huéspedes, ese mismo día, Bill Frist, el líder republicano en el Senado, declaró que él presentaría su propio proyecto de ley de línea dura como alternativa al del comité y 77 representantes republicanos mandaron una carta asegurando al Senado que su proyecto de ley era “incompatible” con los esfuerzos de la Cámara de Representantes. A finales de cuenta, la posibilidad del voto en el Senado sobre el proyecto de ley se extinguió cuando quedó claro que aun existían senadores republicanos que querían introducir enmiendas para destruir cualquier posibilidad de regularización. Aquí otra vez, el tema fue el control de la frontera.

Queda sumamente claro que con políticas que buscan solamente el control de fronteras las leyes no funcionan: desde el 1993, el número de agentes de la Patrulla Fronteriza se ha triplicado de algunos 3 mil 400 a 12 mil (y el presupuesto ha crecido aun más rápidamente para pagar por las cámaras, los sensores y otras tecnologías). En el mismo período, el número de migrantes indocumentados aumentó de aproximadamente 3.9 a 11.5 millones el día de hoy. Si aplicamos una famosa definición de la locura, que es seguir haciendo lo mismo repetidamente y esperar resultados diferentes, entonces el HR-4437, con su aumento masivo de agentes y tecnología, es sin lugar a dudas producto de una locura. Como de los representantes de EE.UU. se podrá decir cualquier cosa menos que son locos, parece, entonces que lo que han hecho es tratar de crear una cuña electoral.

¿Dará el fruto esperado? La realidad es que asustar a los votantes con el tema de la inmigración ofrece beneficios inciertos a corto plazo para el GOP, y pérdidas seguras a largo plazo.

Hasta en el corto plazo son problemáticas las tácticas que buscan inspirar miedo de la inmigración. Claro está que ésta es una agenda diseñada para tener un atractivo inmediato para los conservadores sociales, pero a diferencia de temas polémicos anteriores como quemar la bandera y el matrimonio gay, éste crearía una resistencia activa del otro electorado clave republicano: las empresas. La Cámara de Comercio de Estados Unidos y otros grupos empresariales importantes han sonado alarmas en torno a un abordaje del tema de la migración que contemple solamente el control de la frontera, puesto que les preocupa la inminente falta de mano de obra.

El desastre de Dubai World Ports es instructivo ya que demuestra el peligro político de imponer una agenda que sólo beneficia a uno de los lados. Aunque en un principio fue una acción diseñada para complacer a los intereses empresariales, enfureció a los conservadores del GOP, para quienes la seguridad es una palabra clave. Sin embargo, la reacción del Congreso tiene muy preocupados a la facción empresarial del Partido Republicano.

Además, no todos los conservadores respondieron como se esperaba. El cardenal Roger Mahony de Los Ángeles envió una fuerte señal el Miércoles de Ceniza, de que la Iglesia Católica ve la inmigración como un tema importante de justicia social. Y lo es también muy seguro para las muchas denominaciones protestantes, dada la rapidez con que ha aumentado su número de feligreses latinos. Si los católicos y otros grupos de fe que han tendido a votar republicano últimamente, se sienten ofendidos por el llamado y no acuden a las urnas, el GOP arriesga una pérdida masiva en noviembre.

Para demostrar los posibles efectos a largo plazo, el modelo es California. A doce años de la campaña antimigrante del gobernador Pete Wilson y su Proposición 187, el GOP de California todavía no recupera su posición dentro de la comunidad latina. A nivel nacional, los latinos han sido más propensos que los afroamericanos a afiliarse al Partido Republicano o independentista. Por razones de cultura, están más predispuestos a ser conservadores sociales y dada la composición demográfica del país, representan una de las reservas más importantes de votantes. Pero en California, hasta los latinos que no eran migrantes se sintieron el chivo expiatorio del gobernador Wilson y su ambición presidencial. Todavía no lo perdonan ni lo olvidan.

A pesar del rápido crecimiento de la comunidad, hasta la fecha el voto latino ha sido más aspiración que realidad concreta. Esto no sorprende, dada la gran cantidad de migrantes en la población adulta, y la juventud de muchos latinos nacidos en Estados Unidos. Pero esta situación está cambiando rápidamente. De acuerdo con el Pew Hispanic Center, alrededor de 500 mil latinos nacidos en este país llegan a la edad del voto cada año, tendencia que solamente acelerará.

Empujar a los latinos fuera del GOP cuando la proporción de esta población en el electorado va en aumento, promete dificultades en el futuro para los republicanos, si decidieran usar la migración como cuña electoral.

No cabe duda de que el sistema de migración tiene fallas y que hay que actuar con rapidez para arreglarlo. Sin embargo, documentados o indocumentados, son millones de seres humanos, personas que subsidian el estilo de vida de una mayoría de la población estadunidense con su trabajo. Ellos –y todos— merecen algo mejor y no demagogia barata, táctica que en todo caso no tiene gran probabilidad de proporcionar los resultados que desea el Partido Republicano.

Allert Brown-Gort (abrowngo@nd.edu): Director asociado del Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame.
Traducción: Moira Pujols.

Institute for Latino Studies •• University of Notre Dame •• 230 McKenna Hall •• Notre Dame, IN 46556 •• 1-866-460-5586 •• 574-631-4440 •• fax 574-631-3522
ฉ 2007 Institute for Latino Studies, University of Notre Dame •• Comments & Suggestions?